Privatización
La privatización es un proceso mediante el cual las actividades, empresariales o no, son transferidas del sector público al sector privado, es decir, entregadas o tomadas del Estado para la sociedad a través de las fuerzas del mercado y la libre competencia. Este proceso permite a los actores no gubernamentales intervenir cada vez más en la financiación y prestación de servicios empresariales, asistenciales, etc., y conlleva la introducción de cambios en las funciones y responsabilidades públicas y privadas.
En America Latina se han presentado varios casos en los que el estado ha tomado la decisión de privatizar instituciones. Uno caso muy sonado en el cual se presento un proceso de privatización fue en Argentina.
En los últimos 20 años Argentina ha visto crecer su deuda externa vertiginosamente, al menos en un 2000%. Desde 1990 en adelante, se comienza a repetir el slogan de que es posible una disminución de esa deuda mediante el recurso de las privatizaciones. Pero desde el 90 a la fecha, esa deuda se duplicó.
La gran expansión privatizadora se da bajo los sucesivos gobiernos de Menem, que se identificó plenamente con el discurso liberador de mercados y las políticas del FMI.
El gran golpe, con alcances simbólicos, fue la privatización de Yacimientos Petroliferos Fiscales, que puso a Argentina a la vanguardia en esto de la desnacionalización petrolera en el hemisferio.
Pero con el tiempo no todo serían clarines vanguardistas, y en estos días, en el proceso de venta de bandas de la telefonía celular han surgido problemas judiciales que manifiestan desacuerdos entre el Gobierno y su manera de llevar la licitación, y la empresa canadiense Telesystem que consideró inconstitucionales algunas cláusulas introducidas por la parte gubernamental. Un detalle que viene a darse después de una extensa operación privatizadora que en contra del discurso presidencial, no ha contribuído en absoluto a resolver la creciente deuda externa del país que ya sube de los 100.000 millones de dólares.
Otro país en el cual se ha optado por privatizar para tratar de solucionar la deuda extarna es El Salvador. En El Salvador también se apuesta a pagar la deuda externa mediante la venta de los bienes públicos, y la apuesta se cumplirá si logra reunir 2800 millones de dólares.
Anuncia la privatización de la compañía eléctrica CAESS por parte de la Comisión Presidencial de Modernización del Sector Público, la de la compañía de Santa Clara, CLESA, las compañías distribuidoras eléctrica del Sur DELSUR, y la del oriente EEO.
En las telecomunicaciones ha entrado a ofrecerse ANTEL, oferta que ya en 1995 originó un amplio movimiento de protestas, ya que los trabajadores suponían que la privatización sería seguida de fuertes despidos.
De todos modos, AES, una compañía norteamericana compró el 79% de la Compañía Eléctrica de Santa Ana; otra compañía venezolana .Enersal adquirió el Alumbrado Eléctrico de San salvador, Electricidad de Centroamerica y la Empresa Eléctrica del Oriente, todo el paquete por 297 millones dd.
Este año vende el Banco Ahorromet al Banco de Nueva Escocia, de Canadá.
Hasta el momento la suma de todas las ofertas están muy por debajo de lo que se reclama para pagar la deuda externa, que sigue creciendo.
Desde mi punto de vista la privatización contribuye a descentralizar las funciones del estado, ya que este, al privatizar, solo ejerce cierto control y aplica ciertas regulaciones lo cual le permite enfocar su atención de forma más eficiente sobre otros aspectos. Otra ventaja de la privatización es la recaudación fiscal que puede lograr al privatizar una empresa, aparte de que sus gastos disminuyen, sus ingresos aumentan. Asimismo, al privatizar, el gobierno le asegura una mayor afluencia de fuentes de empleo a la población. Con la privatización también se abren los mercados y se le brinda al consumidor una mayor variedad de productos y al propiciar el comercio el bienestar general económico del país mejora. Ahora bien, muchos países privatizan para aumentar la recaudación fiscal y así poder reducir la deuda externa. Desde mi punto de vista y según la observación de varios ejemplos, la privatización no es un bien medio para asegurarse una reducción de la deuda externa y mas bien esta suele aumentar a un ritmo mas acelerado. Asimismo, a la hora de privatizar, principalmente los países subdesarrollados, deberían asegurarse que las multinacionales que compran, inviertan un cierto porcentaje de sus ganancias en el país en el que se establecieron y de esta forma se podría reducir la deuda externa y mejorar el país mediante la inversión extranjera, pero al mismo tiempo resguardando de una manera mas efectiva el patrimonio nacional.
lunes, 13 de abril de 2009
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